Motores de cohetes: la chispa que nos lleva al cosmos (y por qué tu botella de Mentos no llegará a Marte)
Snippet – 148 caracteres: Descubre en este podcast de astronomia cómo los motores de cohetes transforman explosiones en empuje, del vapor romano al SLS lunar.
¿Por qué seguimos mirando embobados cada vez que un cohete despega? Porque esa torre de metal, fuego y ciencia condensa dos mil años de ingenio humano… y unos cuantos chistes malos, como los que Jairo y Karaka sueltan en Astro Podcast. En este episodio 60, “De motores y cohetes”, viajamos desde la eolípila de Herón hasta los depósitos criogénicos de Artemis 2, demostrando que la física no solo empuja naves: también empuja la curiosidad que hoy impulsa la nueva carrera espacial.
Del vapor a la hidrogenoteca: anatomía completa de un motor espacial
1. Una breve historia con pólvora, vapor y mucha persistencia
Todo empezó hacia el año 50 d.C. con la eolípila, ese “juguete de feria” que Herón de Alejandría calentaba sobre brasas. Dentro, el agua pasaba a vapor y escapaba por dos toberas laterales, haciendo girar la esfera. No levantaba ni un palmo del suelo, pero ya aplicaba la tercera ley de Newton: toda acción tiene su reacción.
Saltemos al siglo XIII: los alquimistas chinos llenan cilindros con pólvora, encienden una mecha y… ¡fiesta de colores! Son los primeros fuegos artificiales – cohetes de combustible sólido. Escalar el invento era cuestión de siglos, pero la idea –dirigir los gases por un único escape para obtener empuje– ya estaba ahí.
Con la Revolución Industrial llegaron los motores de combustión. El vapor de agua empujaba pistones; la gasolina hizo lo propio más tarde. Sin embargo, para aviación y espacio el pistón se quedó corto: demasiadas piezas móviles, límite de revoluciones y, sobre todo, un peso imposible de escalar. La Segunda Guerra Mundial puso fecha al salto: en 1939 volaba el primer avión a reacción alemán; en 1958 la NASA nacía con la vista puesta mucho más arriba.
2. Cómo un cilindro se convierte en empuje: física paso a paso
Imagina una sartén tapada llena de palomitas. Cada grano que explota empuja el aire, el aire empuja la tapa y, si no fuese por tu mano, acabarías rebozado en maíz. Eso mismo le pasa al combustible dentro de un motor, salvo que en vez de palomitas usamos hidrógeno y oxígeno líquidos a –253 °C y –183 °C respectivamente. Cuando se mezclan y arden, producen vapor de agua a miles de grados. El truco está en dirigir esa furia térmica.
- Primero, las bombas turbopump elevan el combustible hasta la cámara.
- Allí se enciende con una chispa pirotécnica o un encendedor de plasma.
- La presión sube a valores que fundirían una sartén: 100 atmósferas o más.
- Los gases escapan por la tobera convergente–divergente, acelerando hasta superar Mach 3 en apenas un metro de recorrido.
El resultado neto es un empuje de cientos de toneladas que, por acción–reacción, empuja el cohete en sentido contrario. Tal como explicamos en Astro Podcast, “un cohete no se eleva porque empuje el aire: se eleva porque tira masa hacia abajo con una mala leche sideral”.
3. Ingeniería fina: toberas, etapas y un poco de coreografía orbital
La tobera no es un simple embudo. Su perfil, calculado con ecuaciones de De Laval, garantiza que los gases alcancen la velocidad supersónica justo en la garganta (la parte más estrecha) y sigan expandiéndose después. Ajustar milimétricamente ese ángulo decide si despegas o fabricas el petardo más caro de la historia.
Además, para no llevar “medio planeta en el depósito”, los cohetes se construyen en etapas. Cada fase se desprende cuando agota su combustible, aligerando la masa y aumentando la eficiencia. El Saturn V de 1969 o el moderno SLS de Artemis usan este principio desde hace décadas.
Y luego está la coreografía del guiado: giroscopios, pequeños motores de nitrógeno gaseoso y aletas de grafito que orientan el vector de empuje. Si viste el Falcon 9 aterrizar en vertical sabrás de lo que hablamos: es como tratar de equilibrar una escoba sobre la palma mientras soplas con un secador… a 2 000 °C.
4. El futuro: motores iónicos y otras promesas hipersónicas
Más allá de la atmósfera, el oxígeno desaparece y entran en juego los motores eléctricos. Los iónicos, por ejemplo, usan campos electromagnéticos para expulsar xenón a 30 km/s. Su empuje es minúsculo –el peso de una hoja de papel–, pero constante durante meses. Así navegan sondas como Deep Space 1 (1998) o la próxima misión Hera de la ESA.
En Tierra, empresas como SpaceX, Blue Origin o ArianeGroup investigan motores reutilizables y combustibles “verdes” como el metano líquido. La meta es abaratar el kilogramo puesto en órbita por debajo de los 1 000 €, el santo grial que abriría turismo, minería espacial y una retahíla de fantasías todavía por escribir.
Si quieres conocer al dedillo estos planes, pásate por la sección FAQ del podcast, donde actualizamos cada avance con enlaces y referencias cruzadas.
Preguntas frecuentes sobre motores de cohetes
¿Cuál es la diferencia entre un motor de combustible sólido y uno líquido?
En el sólido, combustible y comburente vienen mezclados en un bloque que arde desde el centro hacia afuera. Es simple y fiable, pero imposible de regular una vez encendido. En el líquido, ambos componentes se almacenan separados y se inyectan a voluntad en la cámara, lo que permite ajustar el empuje, apagar y reencender el motor.
¿Por qué los cohetes despegan en vertical?
Despegar en vertical reduce el rozamiento: se atraviesa la atmósfera por la distancia más corta. Además, facilita que la gravedad “ayude” a mantener el combustible en la base de los tanques, asegurando la alimentación continua de las turbobombas.
¿Qué papel juega la presión atmosférica en el diseño de la tobera?
La tobera debe igualar la presión del chorro con la externa para evitar turbulencias que resten empuje. Por eso los motores de segunda etapa, que operan casi en vacío, llevan toberas más anchas: les da tiempo a expandir los gases antes de que éstos “choquen” con una presión ambiente prácticamente nula.
¿Es realmente más barato un cohete reutilizable?
Sí, pero depende del ciclo de vida. SpaceX ha demostrado que recuperar y reusar la primera etapa ahorra hasta un 30 % por lanzamiento. Sin embargo, se requieren revisiones, repuestos y logística que solo compensan cuando la frecuencia de vuelos es alta.
Ponte los cascos y siente el rugido: ¡escucha el episodio completo!
Si te has quedado con ganas de oler el queroseno (sin chamuscarte las cejas), dale al play en Ep. 60 – De motores y cohetes en tu plataforma favorita o directamente en nuestra web. Prepárate para 40 minutos de anécdotas, datos de astrofísica y el humor marca de la casa.
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Fuentes y referencias del episodio
- No se citaron URLs externas en el guion original del programa.
¿Quién dijo que la ciencia era aburrida? Aquí la encendemos, la metemos en una tobera y la lanzamos directo a tus oídos. Si aún no nos conoces, pásate por nuestro backstage y descubre quiénes hacemos posible este viaje por las estrellas.