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Ep. 53 - OPPENHEIMER

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Astronomía
Portada del episodio: Ep. 53 - OPPENHEIMER
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Introducción enganchante

Descubre la fascinante historia de Oppenheimer en este episodio del podcast de astronomía. Un viaje del cosmos a la física que cambió la humanidad.

Julius Robert Oppenheimer es un nombre que reaviva debates científicos y éticos. Su papel en el desarrollo de la bomba atómica no solo transformó la guerra, sino también la exploración del universo a través de la física cuántica. En este episodio del Astro Podcast, exploramos su legado y sus contribuciones esenciales a la ciencia.

Desarrollo temático principal

Biografía antes de la bomba

Robert Oppenheimer, nacido en 1904 en Nueva York, mostró desde joven un increíble talento en las ciencias. A pesar de un ataque de colitis que retrasó su ingreso, entró a Harvard a los 18 años, donde su fascinación por la física lo llevó a Europa. Allí, en la Universidad de Gotinga, bajo la tutela de Max Born, realizó contribuciones clave como la aproximación de Born-Oppenheimer.

El proyecto Manhattan

El proyecto Manhattan, iniciado durante la Segunda Guerra Mundial, fue un esfuerzo crucial para el desarrollo de la bomba atómica. Oppenheimer, asignado como director del Laboratorio de Los Álamos en 1943, lideró el equipo científico que logró detonar la primera bomba en la prueba de Trinity en 1945. Su capacidad para integrar diversas disciplinas científicas fue vital para el éxito del proyecto.

Repercusiones de la bomba atómica

Tras la explosión en Hiroshima, Oppenheimer se dio cuenta del horror de su creación y abogó por el control de armas nucleares. A pesar de sus esfuerzos, la carrera armamentista continuó, y su lealtad fue puesta en duda, perdiendo su habilitación de seguridad en 1954.

Otros grandes descubrimientos

Oppenheimer no solo es conocido por la bomba atómica. Antes de esto, ya había predicho la existencia del positrón y colaborado en la teoría del proceso Oppenheimer–Phillips, fundamental en la comprensión de las reacciones nucleares. También trabajó en el límite de masa para estrellas de neutrones, junto a George Volkoff.

Preguntas frecuentes sobre Oppenheimer y el proyecto Manhattan

¿Quién fue Robert Oppenheimer?

Oppenheimer fue un físico teórico estadounidense, conocido como el padre de la bomba atómica por su papel en el proyecto Manhattan durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué fue el proyecto Manhattan?

El proyecto Manhattan fue un esfuerzo de investigación y desarrollo durante la Segunda Guerra Mundial que produjo las primeras armas nucleares, liderado principalmente por Estados Unidos.

¿Cuáles fueron los descubrimientos científicos de Oppenheimer?

Además de su papel en el desarrollo de la bomba atómica, Oppenheimer contribuyó a la física cuántica, predijo el positrón y trabajó en el proceso Oppenheimer–Phillips y en el límite de masa de estrellas de neutrones.

¿Cómo impactó Oppenheimer en la política nuclear mundial?

Después de la guerra, Oppenheimer abogó por el control internacional de la energía nuclear, aunque sus esfuerzos fueron limitados por tensiones políticas y desconfianza.

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Fuentes y referencias

Para más información sobre Oppenheimer y el proyecto Manhattan, visita el episodio completo en: astropodcast.net/episodios/53-oppenheimer.

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 Intro

+Jairo, ¿se puede saber qué me acabas de mandar?

-Pues el episodio de esta semana sobre Oppenheimer, padre de la bomba atómica.

+Y como es el padre de la bomba atómica, ¿tenemos que decir que fue un personaje explosivo para la historia?

-Hombre, ha sido idea de guión, y a mí me ha gustado.

+Que si la gente se lo pasaba bomba con él. Que si durante la universidad tenía un carácter explosivo. Que si provocó un estallido de la carrera armamentística. Que si trató de bombardear el programa nuclear de Estados Unidos.

-Ves, si es que este episodio va a ser… la bomba.

+Abombaos es como estáis vosotros. Os ha faltado pedirme que ponga la canción de Bomba de King Africa. Voy a arreglar este desastre. Dentro intro!

Cabecera

Desde que el ser humano tiene memoria, siempre ha mirado al cielo. Estrellas, planetas,  constelaciones y demás movidas del inmenso, insondable, oscuro, aterrador, insultantemente largo a lo ancho y ancho a lo largo, caótico por naturaleza y nada acogedor espacio. Pero… ¿conoces el origen de sus historias? Empieza Astro.

Biografía antes de la bomba

Hablemos de Julius Robert Oppenheimer. Oppie (Opi), como le terminarían llamando sus colegas científicos. El archiconocido padre de la bomba atómica, el que se convirtió en el destructor de mundos. Pero antes de construir la bomba y liderar el proyecto Manhattan, Oppenheimer fue profesor. Fue científico. Fue estudiante. Vamos con ello.

Robert Oppenheimer nació en 1904 en el seno de una adinerada familia neoyorquina con raíces judías. Desde pequeño demostró interés por la literatura, las artes y las ciencias. De hecho, era un estudiante modélico, de estos que se saltan cursos de lo avanzados que van. Un ataque de colitis retrasó un año su entrada a la Universidad de Harvard, y aún así entró con 18 años.

Oppenheimer demostró un gran interés por las asignaturas de física en su primer año en la universidad. Tanto interés, de hecho, que sus profesores le sugirieron que se fuera a estudiar a Europa, donde la nueva física cuántica y relativista estaban reescribiendo las leyes de la realidad. Así que tras graduarse en 1925, Oppenheimer hizo las maletas y se fue a la Universidad de Cambridge, donde pasó los años más miserables de su vida.

El problema es que la física de Cambridge era de laboratorio. De hacer pruebas, mezclar matraces y pesar componentes. Y Oppenheimer no es que sólo fuese malo, es que le aburría sobremanera. Para colmo de males, se llevaba a matar con su tutor universitario. Y no es una exageración, y es que se cuenta que el propio Oppenheimer trató de envenenarlo con una manzana al más puro estilo Blancanieves usando productos químicos del laboratorio que tanto odiaba. No está claro si fue él mismo quién frustró el intento de asesinato o algún colega de la universidad, el caso es que el final no acabó tan mal como podría haber acabado. Este tipo de historias no sabemos si son del todo ciertas o no, pero lo que sí es verdad es que a nuestro amigo ni el intento de asesinato, ni sus múltiples sesiones de psiquiatra, ni siquiera con el apoyo de amigos logró salir de su profunda depresión. Oppenheimer necesitaba un cambio en su vida, y por suerte, la vida le dio el cambio que necesitaba: una oportunidad de estudiar física cuántica en la Universidad de Gotinga. Bajo la tutela de Max Born, uno de los mejores físicos cuánticos del momento. Poca gente ha hecho las maletas tan rápido para irse a Alemania.

Su estancia en Alemania fue de lo más fructífera, completando su tesis en 1927 en mecánica cuántica. Del tándem tutor-alumno surgió la aproximación de Born-Oppenheimer, que permite separar el movimiento rápido de los electrones del movimiento mucho más lento de los núcleos. Gracias a este trabajo hablamos hoy en día de nubes de electrones, y no de órbitas.

Y así, Oppenheimer volvió a Estados Unidos en 1928, siendo referente de la física cuántica a nivel mundial. Le ofrecieron un puesto de profesor en el Instituto Tecnológico de California y en la Universidad de California, y a ambos dijo que sí. Los dos grandes centros de enseñanza estarían muchos años peleando por el brillante científico, el cual aprovechó para investigar en varias líneas en paralelo.

Oppenheimer tenía por delante una vida como profesor universitario y gran mente para la física. Una vida llena de retos mentales y descubrimientos. Pero entonces, ocurrió lo de la bomba atómica. Ocurrió el proyecto Manhattan

El proyecto Manhattan

Qué decir del proyecto Manhattan que no se haya dicho a estas alturas. Qué contar que no se haya mostrado en la película de Oppenheimer o en sus múltiples biografías. Bueno, pues un poco de contexto no estaría mal, para empezar.

El proyecto Manhattan es el esfuerzo multisitio de Estados Unidos para desarrollar la bomba atómica (Oak Ridge, Hanford, Chicago…). A nosotros nos interesa el desarrollo que se realizó en el Laboratorio de Los Álamos en Nuevo México, cerca de un rancho que había adquirido Oppenheimer tras haber pasado unos meses allí curándose de tuberculosis. Oppenheimer comenzó su carrera en el proyecto estudiando la reacción en cadena de las descomposiciones nucleares. Pero al muy poco tiempo fue nombrado director del Laboratorio de los Álamos, cargo asignado por el general Leslie R. Groves que estaba a cargo del proyecto Manhattan.

Oppenheimer asumió el cargo y puso el proyecto en marcha. El objetivo simple: diseñar un dispositivo “portátil”, y decimos portátil porque eran tan grandes que había que transportarlas en avión pero se podían mover, vaya,  capaz de desencadenar una reacción nuclear en cadena. ¿Y qué es una reacción nuclear en cadena? Pues lograr que los átomos de uranio se rompan en átomos de cromo y bario. Para ello, golpeas con un neutrón un átomo de uranio, con suficiente energía como para romper el núcleo. Esto hace que el núcleo literalmente se rompa, liberando una cantidad de energía enorme y varios neutrones. Si estos neutrones golpean otros átomos de uranio, estos también se rompen, generando una reacción en cadena. Exagera el proceso, y tienes una bomba. Controla la explosión, y tienes una central nuclear.

Oppenheimer estuvo involucrado en todos los aspectos del proyecto. Su gran capacidad le permitía adaptarse a todas las disciplinas, ayudando en el diseño de la bomba, estudios de física nuclear, recolección y transporte del uranio. Como bien sabemos hoy en día, su dirección tuvo éxito. Oppenheimer logró crear una bomba atómica que detonó perfectamente en la prueba de Trinity.

Eso sí, fue detonar la bomba y se dio cuenta del horror que estaba a punto de liberar sobre el mundo.

¿Por qué siguió con la bomba adelante? Bueno, originalmente era para derrotar a los nazis. Sin embargo, los nazis ya estaban derrotados. Sólo quedaba una guerra que ganar, Estados Unidos contra Japón. La victoria sería para Estados Unidos, sólo quedaba precisar cuándo el imperio japonés asumiría la derrota. Según los informes de inteligencia, al ritmo actual de la guerra, eso sería: nunca. El fascismo nacionalista japonés ardía con fuerza en el interior de sus gent es, y el gobierno no estaba dispuesto a asumir una derrota.

Oppenheimer aceptó seguir adelante con el plan de detonación de la bomba atómica, escudándose en que era la única manera de lograr que el conflicto acabara de una vez. Era la única manera de evitar más muertes de soldados americanos. Pero, sobre todo, era la única manera de demostrar al mundo los horrores de la bomba atómica. Era la única manera de demostrar que era una tecnología que no debía volver a ser usada. Oppenheimer había abierto la caja de Pandora, y la quería volver a cerrar.

Y desde luego que lo intentó. Nada más acabar la segunda guerra mundial renunció a su carrera en el desarrollo armamentístico y pasó a influir la política científica presidiendo el “General Advisory Committee” de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos. Su objetivo era aprovechar la victoria de Estados Unidos para impulsar un compromiso mundial de que nadie más iba a volver a usar las armas nucleares. Oppenheimer estaba convencido de que podría lograr un compromiso por parte del resto de naciones para aceptar sus condiciones.

Hoy en día sabemos que Oppenheimer pecó de idealista. Era imposible que el resto de países viesen a Estados Unidos y nadie pensase “y qué pasará el día que Estados Unidos cambie de idea y decida bombardearme con armas nucleares”.

La bomba atómica finalmente cayó en Hiroshima en 1945 como parte de la estrategia para forzar la rendición de Japón. Pero la cosa no finalizó ahí. Los soviéticos, subidos al tren de la carrera nuclear, realizaron pruebas satisfactorias en 1949, el presidente Truman, en respuesta, anunció el 31 de enero de 1950 el impulso del programa de desarrollo de la bomba de hidrógeno o la bomba H. Si la bomba atómica de Oppenheimer rompía el uranio, la nueva bomba de fusión unía átomos de hidrógeno para formar helio. Un auténtico sol en miniatura. Y todo esto a pesar de los esfuerzos de Oppenheimer por evitarlo.

La primera bomba termonuclear fue probada de manera satisfactoria el 1 de noviembre de 1952. La explosión tuvo 650 veces la magnitud de las bombas atómicas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki. Oppenheimer asumió su derrota, pero siguió recomendando limitar el uso de armas tan destructivas mediante acuerdos internacionales de gran calibre. Pero no sirvió para nada. A fin de silenciar su protesta continua, altos cargos políticos pusieron en duda su lealtad a Estados Unidos. Y es que a nuestro amigo ya le investigaba el FBI desde inicios de la década de los 40 y el propio departamento de seguridad interna del Proyecto Manhattan por relaciones pasadas con asociaciones izquierdistas y fue obligado a declarar en varias ocasiones por incidentes relacionados con revelaciones de secretos a antiguos amigos que tenían contactos comunistas. Oppenheimer prestó declaraciones contradictorias y equívocas en varias ocasiones, pero como era tan importante para el Proyecto Manhattan no le pudieron retirar mientras trabajaba en él… Pero como ya no trabajaba en el proyecto y además uno de los inventores de la bomba termonuclear, Edward Teller que estuvo involucrado en el proyecto Manhattan, testificó en contra de Oppenheimer, todo se vino abajo.

 Oppenheimer perdía así su habilitación de seguridad en 1954 mientras Edward continuó con una carrera bastante influyente, aunque la comunidad científica lo sometió al ostracismo.

Desacreditado y sin acceso a recursos, Oppenheimer se retiró a disfrutar de las playas del Caribe. Después de un tratamiento oncológico sin éxito, acabó muriendo en 1967 en Nueva Jersey de un cáncer de garganta a los 62 años. Lo del cáncer tampoco es que extrañe demasiado, ya que a Oppenheimer se le conocía ser un gran fumador de pipa.

Sus otros grandes descubrimientos

Oppenheimer ascendió a la fama y fue apartado de ella por su relación con la bomba atómica. Sin embargo, antes de la bomba ya era toda una eminencia en el campo de la física de partículas. Su trabajo sobre la diferencia de velocidad entre electrones y el núcleo del átomo sigue siendo relevante incluso a día de hoy, y este fue sólo el primero de los pasos que dio en el mundo de la física cuántica.

Oppenheimer era un gran interesado en la física cuántica y nuclear. La relatividad le llamaba la atención, pero también la astronomía y el estudio de la materia. Vamos, que le daba un poco a todo. Sin embargo, sus amplios intereses hacían que nunca llegase a terminar en ningún gran resultado.

Por ejemplo, en 1930 predijo la existencia del positrón. De los electrones con carga positiva, vamos. Además, lo predijo discutiendo a algunos de los científicos contemporáneos del momento, los cuáles le insistían en que estaba pensando en protones. Tan sólo dos años más tarde se confirmó la existencia del positrón.

Uno de sus compañeros de la Universidad de California descubrió una diferencia de energía medida con respecto a la esperada cuando lanzaban deuterones a núcleos atómicos; Oppenheimer y su estudiante de doctorado Melba Phillips trabajaron en ello. El resultado fue una teoría que a día de hoy se sigue usando para explicar el mecanismo de reacción nuclear conocido como proceso Oppenheimer–Phillips, en el que el deuterón se polariza, el protón se desprende y el neutrón es capturado por el núcleo.

Y, como mencionamos en el capítulo de los agujeros negros, Oppenheimer fue uno de los investigadores que determinó la masa máxima que puede tener una estrella de neutrones para no convertirse en agujero negro. Este trabajo también lo realizó con otro de sus estudiantes de doctorado, George Volkoff, y el límite comparte el nombre de los dos científicos con el de Richard Tolman.

Cierre

En palabras del premio nobel Murray Gell-Mann, uno de los científicos que propusieron el modelo de quarks, Oppenheimer no era de quedarse quieto. No hacía investigaciones largas o ecuaciones descomunales. Que se aburría, vaya. En su lugar, Oppenheimer llenó su vida de instantes de brillantez que sirvieron para inspirar a otros.

Hay muchas maneras de cambiar la humanidad. Inventando una nueva arma. Acabando una guerra. Pidiendo la paz. Inspirando a gente a llegar más allá. Os dejamos decidir cómo la cambió Oppenheimer.

Muchísimas gracias por escucharnos un episodio más, y por compartir el programa con amigos y familiares. Como siempre, os recordamos que podéis apoyarnos económicamente mediante el enlace de ko-fi de la descripción.

Nos vemos en el siguiente episodio con más historias del espacio.

Astro la vista!

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