Descripción
¿Y si nuestro sistema solar tuviese otro planeta? Hoy visitamos la apasionante historia del noveno planeta. ¿Será una realidad? ¿Se quedará en nada? Pues escucha, escucha.
Muchas gracias a Sergio por su sugerencia!
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Guión
c cIntro
> Chicos, chicos, ¡que nos ha escrito un fan al mail para pedirnos un episodio!
-¿En serio?
+¿Cómo?
> Que sí, que sí. Mirad, se llama Sergio. Nos pregunta que si podemos hacer un episodio sobre el noveno planeta.
-Pero sí ya hay 9 planetas en el sistema solar.
+Que no, que Plutón no cuenta. No ves que le degradaron a enano.
>Sí, sí, Jairo, si hay uno nuevo, sería el noveno. Je, noveno. ¿Os sabéis ese chiste?
+No. Me voy. Adiós.
>Pero si este es un clásico. Vamos a ver, Jairo, ¿cuál es el colmo de un ciego?
-Adiós, nos cancelan.
>Llamarse Casimiro, vivir en Vista Alegre en el noveno B de la calle Juan B Justo, en el barrio de Bellavista, y ser el mejor fontanero de Vistalegre.
-Miedo me da preguntar, pero, ¿por qué fontanero?
>Porque trabaja arreglando tuberías.
+No los aguanto. Voy a poner el episodio, porque yo, no los aguanto.
Cabecera
Desde que el ser humano tiene memoria, siempre ha mirado al cielo. Estrellas, planetas, constelaciones y demás movidas del inmenso, insondable, oscuro, aterrador, insultantemente largo a lo ancho y ancho a lo largo, caótico por naturaleza y nada acogedor espacio. Pero… ¿conoces el origen de sus historias? Empieza Astro.
De qué hablamos
Después de este catastrófico inicio, queremos comenzar mandando un fuerte abrazo a toda la gente invidente y con problemas de visión, y reconociendo el gran trabajo que hace la fundación ONCE en España. Y ahora, pasemos a hablar del noveno planeta.
Los que tenemos más de 25 años recordaremos que originalmente nuestro sistema solar tenía 9 planetas: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Más adelante, Plutón sería declarado como planeta enano, dejando al sistema solar con tan sólo 8 planetas. Sin embargo, el descubrimiento de Plutón fue completamente accidental. Como comentamos en otro episodio, el astrónomo Percival Lowell definió un planeta X que debía encontrarse más allá de Urano y Neptuno. Este planeta X debía tener una masa tan alta que era capaz de perturbar las órbitas de los dos gigantes helados. En 1930, buscando ese gran planeta desconocido, uno de los estudiantes de Lowell encontró Plutón. Y aunque este descubrimiento llenaría los libros de la astronomía del momento, lo cierto es que Lowell no estaba contento. En sus cálculos, Lowell había predicho que el planeta X debía poseer una masa equivalente a 6,6 veces la Tierra. Sin embargo, Plutón no llegaba ni a la masa de la Luna.
Casi un siglo después, un par de astrónomos del Instituto de Tecnología de California retomó la idea de este noveno planeta. Veréis, en el mundo de la astronomía se lleva años estudiando los cuerpos del cinturón de Kuiper, el conjunto de asteroides y planetas enanos del que Plutón forma parte. El elevado número de cuerpos del cinturón hace muy difícil predecir sus trayectorias. Esto crea una oportunidad única para poner a prueba nuestros algoritmos predictivos.
En 2014, se añadió un nuevo cuerpo a la lista de los ya conocidos del cinturón. Decidieron llamarlo 2012VP113, o como le llaman de forma más coloquial: Biden. La órbita de Biden dejó a todos los entendidos en astronomía con la boca abierta. Este sería el segundo gran asteroide encontrado que orbita con una inclinación atípica… A unos 24º para ser más precisos.
Lo hemos llamado asteroide, pero en realidad es un objeto transneptuniano de la llamada “nube interna de Oort”... Pero esto casi que da para otro capítulo… Así que… ¡seguimos!
Sin tiempo que perder, los astrónomos observaron de cerca a otros seis cuerpos celestes con órbitas igual de atípicas. Al superponer todas estas órbitas, se dieron cuenta de que… eran similares entre sí. Extremadamente similares. Según los propios astrónomos, la probabilidad de que sea casualidad es de un enorme 0.007 por cierto. O lo que es lo mismo, tienes la misma posibilidad de ganar la lotería de Navidad si compras 7 décimos distintos.
Actualmente se sopesa la teoría de que exista un planeta que explique dichas órbitas. Pero hay otras ideas en el aire. En 2024, un equipo internacional de investigadores presentó otra posibilidad: todo esto es culpa de una estrella que pasó cerca de nuestro sistema solar. Su tirón gravitatorio sería precisamente el origen de todas las lunas irregulares y órbitas extrañas de los cuerpos que están más allá de Neptuno. Para llegar a esta conclusión, realizaron más de tres mil simulaciones distintas, hasta que llegaron a la conclusión de que una estrella de 0.8 veces la masa del Sol que pasara por esa zona explicaría las órbitas actuales. También explicaría por qué algunas lunas de los gigantes gaseosos parecen arrancadas del cinturón de Kuiper.
Cómo sería
Entonces, ¿en qué quedamos? ¿El planeta nueve existe o no existe? Bueno, la comunidad científica todavía no lo tiene claro. Podría ser un planeta o una estrella que pasaba por el vecindario, pero también podría ser un agujero negro de tamaño muy reducido, o un anillo de materia oscura. No obstante, la explicación del planeta tiene un gran argumento a su favor: el planeta que provocaría las desviaciones observadas es uno bastante razonable. Y encontrar un planeta grande… Siempre gusta.
Para Michael Brown y Konstantin Batygin, los dos astrónomos que propusieron esta idea, los números simplemente tienen sentido. Estaríamos hablando de que el Planeta X sería el quinto planeta más grande del sistema solar, un gigante con una masa siete veces mayor que la Tierra y unas 3 veces su tamaño. Eso lo convierte en una súper Tierra, o en un mini Neptuno. Exactamente el tipo de planeta que la galaxia es capaz de crear con increíble eficiencia, pero que ha estado ausente de manera notable en nuestro vecindario.
También se han formulado teorías sobre su origen. Podría ser un planeta que inicialmente estuviese mucho más cerca del Sol. Sin embargo, la elevada gravedad de Júpiter y Saturno habría lanzado el planeta rumbo al espacio exterior. Solamente los restos dejados por nuestro Sol en formación habrían impedido que el planeta abandonase completamente la órbita.
Pero aquí es donde la propuesta de una estrella que hubiese pasado cerca del sistema solar da todavía más solidez a la teoría del Planeta X. Si precisamente la estrella hizo que los asteroides observados se desviaran tanto, ¿no podría hacer lo mismo con los planetas? La extrañeza de su órbita se podría explicar con la introducción de esta segunda estrella.
El mayor problema de todas estas teorías es la elevada distancia. Se estima que el planeta anda merodeando a 500 o 600 unidades astronómicas del Sol. Eso está bastante lejos teniendo en cuenta que Neptuno se encuentra a 30 unidades astronómicas y que cada unidad astronómica equivale a la distancia entre la Tierra y el Sol: 150 millones de kilómetros. El hecho de que el planeta esté tan lejos implica además que tarda muchísimo en completar una vuelta en torno al sol.
Es precisamente este valor tan elevado el que intriga a los astrónomos. Sí, es posible que un planeta se quede atrapado en una órbita tan lejana. Pero, las probabilidades de que eso ocurra… Son muy bajas. Hay astrónomos que defienden que es más probable que el planeta X fuese un quinto gran gigante que pertenecía a nuestro sistema solar y que, por motivos que desconocemos, “salió despedido del vecindario solar”. Según esta teoría, en nuestro sistema hubo 5 grandes gigantes: Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, y un quinto. Este quinto, aún mayor en dimensiones que el planeta X, habría sido atrapado por un pozo de gravedad hace 4.000 millones de años. La alteración provocada por su salida llevaría a explicar las mismas órbitas extrañas de otros cuerpos celestes. Pero, a diferencia del planeta X, este gigante perdido jamás volvería a nuestro sistema solar.
Pero, ¿podemos verlo?
Si este noveno planeta se encuentra ahí fuera, es tan lejano y es tan tenue, no es ninguna sorpresa que aún no lo hayamos detectado. Según las estimaciones iniciales, Plutón podría ser hasta 10mil veces más brillante que el nuevo planeta. Al estar tan lejos del Sol, su superficie estaría a muy baja temperatura y no reflejaría demasiada luz.
Las elevadas distancias tampoco ayudan. Incluso un planeta relativamente grande no deja un rastro de calor suficiente ni refleja mucha luz solar en órbitas tan lejanas. Esto implica que la comunidad astronómica que busca el planeta solo necesitaría telescopios increíblemente potentes y saber la posición exacta donde mirar. En otras palabras, es como buscar una única mota de luz en movimiento en un vasto y casi impenetrable mar de estrellas.
Pero esto no va a impedir a la comunidad científica intentarlo. De momento, se considera que ya se ha examinado un 78% de la región inicialmente predicha por las simulaciones. Los resultados, aunque siguen en proceso de análisis, indican que no se ha encontrado aún. Con esto, sólo nos queda un 22% para localizar… Parece poco, ¿no?
Pues depende. Se está jugando a un juego de descarte en las órbitas predichas inicialmente. Por ejemplo, en 2022 se presentaron 535 objetos que se podrían corresponder con el Planeta X. Tras analizar las distintas emisiones de calor, vieron que ninguna se correspondía con la de un planeta. Así que vuelta a la casilla de salida.
El principal problema es la elevada sensibilidad de detección necesaria, que implica recoger un gran número de datos. Es como buscar un único grano de arena de color rojo en una playa normal. Cuando tienes que inspeccionar grano a grano, de repente hay muchísima información que debes considerar y descartar.
De ahí que sea tan importante la predicción de la órbita. No es lo mismo buscarlo por toda la playa que decir “busca en sólo este metro cuadrado”. Eso es precisamente lo que ahora mismo están haciendo los astrónomos: buscar sólo en la mejor predicción que tenemos hasta ahora de la órbita.
Cierre
Aunque este tema está rodeado de probabilidad y especulación, una cosa está clara: la comunidad científica no dará el tema por zanjado hasta que los telescopios no examinen todo el cielo nocturno. Su gran esperanza es el gran telescopio del observatorio Vera Rubin, que actualmente está en construcción. Se espera que a finales de 2025 pueda ponerse en marcha. Quedaremos a la espera de saber si hay que aprender un nuevo planeta parte del sistema solar o si no encontramos nunca esta aguja en el inmenso pajar que es el espacio.
Muchas gracias a Sergio una vez más por sugerirnos este tema, y a nuestros oyentes por seguir escuchándonos semana tras semana. Os recordamos que podéis apoyarnos económicamente en el enlace de Kofi de la descripción, y compartiendo el programa con todo el mundo.
Nos vemos en el próximo episodio con más historietas del espacio.
¡Astro la próxima!